¿De qué se trata el Taller de Escritura Introspectiva?


1011917_473448259418796_2097319266_n

Empecé el Taller de Escritura Introspectiva a inicios de 2013 con la intención de mostrarles a las personas que lo tomaran que, a través de la escritura, tienen la posibilidad de crear y también de autosanarse. Estoy convencida de que todos somos creadores potenciales y que realizar actos creativos, como concebir un relato o un poema, nos permite conocernos más y mejorar. Una persona que se asume como creador se vuelve protagonista de la historia de su vida, y deja de ser una víctima o un personaje secundario.

Este es un Taller experimental, que parte de mi experiencia subjetiva con la escritura. Me resulta necesario compartir y enseñar estas formas de trabajo introspectivo que he venido desarrollando y aplicando conmigo misma desde hace muchos años. Me he dado cuenta de que los bloqueos creativos que las personas viven no son más que espejismos, la mayor parte fundamentados en dolorosos recuerdos o ideas que fueron metidas en sus mentes por alguien más. Sugiero la escritura como una forma de liberación de las pesadas cargas: de las culpas, los rencores, las tristezas, las torturas mentales y emocionales a las que nos sometemos para seguir adelante. Pero para lograr esa liberación es necesario tomarse en serio no el Taller, sino a uno mismo. Comprender que la existencia no es un regalo, sino una responsabilidad. Nos tenemos que hacer responsables del ser humano que construimos día a día a partir de los pensamientos, sentimientos y elecciones que hacemos.

Es importante que quien tome el Taller sepa que no es posible mentir cuando se escribe de esta manera, y que por más críptico que sea un poema, la verdad del escritor quedará expuesta. Sólo alguien valiente da ese paso.

Para muchas personas resulta difícil escribir un texto coherente sobre sí mismos o terminar un texto que empiezan porque no logran tomar la distancia suficiente. Basándome en mi propia experiencia y a partir de una investigación que he hecho y que hago permanentemente, he llegado a entender el poder que tiene lo que llamo “la postura del testigo o del observador”. Tal vez no haya ninguna cosa que no podamos comprender de nosotros mismos y de los demás si tomamos la distancia necesaria, y dejamos de lado los apasionamientos y los sentimientos más viscerales. De eso se trata este Taller: de sublimar nuestras vivencias a partir de la escritura. De convertir un hecho que, probablemente, nos ha marcado en la experiencia de vida de un personaje que creamos a partir de nosotros mismos. Suena complejo y lo es. Pero leyéndonos nos vamos entendiendo, y vamos eliminando de nuestras vidas lo que ya no necesitamos.

No digo que si hacen este Taller se volverán escritores (eso sería absurdo), pero sí digo que podrán utilizar la escritura para acercarse a ustedes mismos y a los eventos que creen más dolorosos. El dolor que atribuimos a los eventos del pasado pierde vigor cuando lo traemos al presente y lo escribimos desde la postura del observador. Es lo que he podido comprobar.

Lo primero que les pido a las personas para entrar al Taller es que escriban una autobiografía, que leerán en la primera sesión. La mayoría escribe en primera persona. El primer ejercicio del taller consiste en contrastar esa autobiografía con un texto que escribirán en esa primera sesión, a partir de una fotografía. Es un ejercicio de observación, descripción y empatía. Les pido que observen profundamente a la persona de la foto y que imaginen qué situación podría estar viviendo esa persona para mirar así, para tener esa expresión en el rostro. El ejercicio tiene la finalidad de comprender lo importante que es el lugar desde dónde miramos y escribimos. Al hacerlo, las personas notan la distorsión que provocamos al vernos con el zoom de la primera persona, y el sentido más auténtico y real que logramos cuando escribimos desde la distancia de la tercera persona. La fotografía funciona como un espejo. Las personas descubren que siempre están escribiendo sobre ellas mismas. Algunas lo descubren sólo cuando empiezan a leer el texto en voz alta. Y es aquí cuando empieza el viaje.

El Taller dura ocho sesiones, es decir, dos meses. En cada sesión realizamos un ejercicio de escritura in situ y hay otro ejercicio propuesto para que hagan en casa. Hasta el momento he hecho siete talleres, los tres primeros fueron sólo para mujeres y luego abrí la posibilidad de que los hombres también participen, lo cual resultó muy enriquecedor.

Si están interesados en tomar el Taller o en llevar el taller a su comunidad, escríbanme a marcenoriega@gmail.com

Marcela Noriega

Anuncios