Los círculos de la Piedad


Novela inédita “Los círculos de la Piedad”

“Los Círculos de la Piedad” es una obra existencialista en la que dos amantes se encuentran y desencuentran. Piedad es una mujer que ansía ser amada, pero no sabe cómo retener a Pablo, un hombre amurallado, quien ha vivido siempre en un vacío profundo. La obra refleja los dramas en las relaciones de pareja, que son consecuencia de traumas infantiles no superados. Habla de los círculos de amor, desamor, sexo, posesión, lujuria, excesos en los que las personas se ven envueltas.

FRAGMENTO

CAPÍTULO IV

LAS NOCHES DEL ESCORPIÓN

 

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Piedad pasa de ser un río tumultuoso a un tímido y jadeante hilo de agua que no sabe por dónde correr, que empieza a seguir un rastro ya establecido. El final es siempre el mismo. Pablo es estéril, parco, está hecho de una roca imposible de penetrar. Sus sentimientos permanecen cercados, permanecen altivos como la araña sobre su maroma, sus brazos jamás se abren y su boca está siempre lista para la pelea. Para demostrarle que el deseo de ella le pertenece, juega. Le niega el placer por días y noches, días y noches, se ausenta por semanas enteras. Ve con otros, le dice, yo no te ato. Él se queda lejos, resplandeciendo con otras, y ella pierde el juego. Él manda. Cuando quiere poseerla, simplemente lo hace. Ella está enferma y él lo sabe. Un hombre antes que él la enfermó, y él se aprovecha del camino abonado.

El sexo es una forma de dominación que funciona para casi todos los hombres. Lilith, la hembra que no se somete, la bruja que aún duerme en su interior malherido, se revuelve, grita pero Piedad no la escucha. Quiere revertir el daño, pero no sabe cómo hacerlo. Quiere huir y no volver, echar tierra sobre el nombre de Pablo, dejarlo solo en su ruindad, pero nunca tiene suficiente fuerza. Ha cedido todo su poder, su voluntad ya no le pertenece. Se desconoce.

Eva, la mujer sometida, la que guarda silencio y espera, le dice que aguante, que sea constante, que él, algún día la va a amar. Piedad sabe que Eva miente, que el amor es solo un engaño, un mórbido anzuelo que la mantiene en la agónica espera de la muerte. Es mejor levantar el vuelo y largarse a otro paraje. Pero Eva no la deja. Ella es la que ahora prevalece. Paciente, Piedad intenta comprender las causas y se dispone a soportar. Le repite a Pablo  una y otra vez lo que siente como un reclamo, un llanto, una insoportable letanía.

— ¿Tú no me amas? — le dice como una pregunta que parece una sentencia.

—Te equivocas. Yo soy así, un animal raro, un gusano intentando vivir en un mundo de hombres  —dice él sin contestarle realmente. Pablo  es Géminis, y siempre juega con la mente, tiene respuestas salidas de cuevas remotas que la dejan sin habla.

—Pero ¿me amas o no? —insiste ella, al cabo de un largo silencio. —Necesito saber qué sientes —dice en tono de lamento.

—Quita ese tono, porque de esa manera no conseguirás que nadie te ame —le dice él y se va.

***

Lilith sabe que él jamás cambiará. Ella es sabia, conoce a los hombres y, por lo tanto,  es pesimista. Sabe que Pablo  herirá hasta la muerte a la Eva que vive en Piedad, y jamás dejará de ser quién es. Pero Eva es ingenua, se aferra a la idea de que ella le enseñará el camino. Siente que ella le pertenece. Le abre el cuerpo apresuradamente para que encuentre las respuestas de sus cavilaciones. Le entrega el alma como hacen las vírgenes, como Dios ordena hacer a todas las mujeres. Le dice que lo ama y casi lo amamanta aunque no obtenga nada más que silencio. Él cree estar desahuciado, muerto antes de tiempo. Las múltiples tragedias han carcomido sus huesos, y él ha renunciado a la esperanza. Eva jamás renuncia. Él toma de ella lo que su desencanto le permite.

Durante tardes, madrugadas, noches, mañanas enteras se ahoga en sus líquidos blancos. Algunos días amanece convencido de ese amor, y se abraza a ella. Como un recién nacido suplica no ver la luz. Como un feto, no nacer. Como un hombre doliente implora morir dentro de la mujer. Como un dios, sonríe mientras se extingue. En esos días, él deja entrar el delirio. Hace poesía como un ejercicio para reconocer su propia alma, la llama con sonidos cóncavos, inventa plegarias para que el alma regrese, pero el alma está demasiado lejos.

Entonces, se aferra a las piernas de Piedad, como si fueran balsas en el gran río de la soledad. Porque Pablo  se sabe profundamente solo. Se han ido la madre y el alma detrás. Se ha perdido a él mismo, y si Piedad sigue insistiendo en seguirlo, también se perderá. No importa lo que ella haga, es inútil tratar de aplacar la llama del abandono en la que vive Pablo. Es un niño dejado, rechazado, por la única mujer que pudo amarlo realmente, y esa herida está tan abierta que él no logra unir los bordes. En los bordes, él se arrastra como un reptil pidiendo agua.

Las profecías de Peniel


 

LAS PROFECÍAS DE PENIEL

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I

Hubo transcurrido más de trescientos años

después de mi última vida

cuando los cuatro vientos que se presentan

ante el Hombre soplaron en mi rostro

diciendo:

“Profetiza acerca de la suerte

que los antiguos dioses de piedra / trasgos

y el ángel que se sienta

sobre los abismos / Abadón

correrán

escribe como te fue mandado

por el dueño de los siete ojos

que recorren los planetas flotantes y los reinos

hundidos y aún no crismados.

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Navega hasta la ciudad de la Verdad

y en el mes noveno / Quisleu/

maldecirás a todos los usurpadores y demonios

que revolotean en el polvo

y en la mente de los ejércitos humanos.

II

Las colas de los escorpiones serán cortadas

por tu mano morirán los súbditos de Apolión

El poder de la Omega te cubrirá

la luz que brilla desde las Pléyades

estará sobre ti como un escudo

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Se te dará una espada con dos filos

para que cortes la cabeza de Asera

y tejas con sus cabellos una trenza

que le dará la vuelta a los ochenta

mundos antiguos

y latigueará a los babilónicos que ríen

en sus habitaciones y guaridas

en las que atesoran maldades y vino

hecho de fornicaciones y plagas.

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III

La voz de los arpistas te dará la señal

la luz de la gran lámpara será re-encendida

para mostrarte el camino

No temas porque yo te puse nombre: Peniel

te mandé para que abrieras los ojos de los ciegos

para que anuncies las cosas postreras

la muerte de los gigantes

y de los reptiles rastreadores de inocencia

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He quitado de tu cuerpo tus viles vestiduras

te atavié con estaño y lino fino

puse una mitra limpia sobre tu cabeza

y te coloqué en la puerta de mis atrios.

 

Aúllen cipreses del Líbano

porque me han enviado para tomar

posesiones de cetros y coronas.

IV

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El tercer viento me llevó al monte Kailash

allí encontré los rollos sagrados

escritos con signos hindúes

alcé mis ojos y vi a los tres dioses

que no crean vida pero sí la maldicen

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Vi altares remotos

hechos por hombres con marcas de sangre

en sus frentes y manos

hechas por los holocaustos a las piedras

con rostros re-encarnados

¡Salgan todos! habitantes del templo

de los muertos

El ejército y las aves del cielo

vienen a derribar efigies

y a echar fuera pestilencias.

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V

Sobre este mármol historiado posa tus ojos

La escena exige suspiros de hetairas en celo

Estoy frente al hombre de la corriente subterránea

reposando en actitud taciturna

desconoce su propia inexistencia

solo se deja acariciar por las manos lúdicas

de las prostitutas sagradas

regalo de los dioses lascivos

del más viejo continente

Todos aman a este ser de fábula terrorífica

es el dios Mitra, luz, calor y fecundidad

hecho de agua, cieno y muertes

de vírgenes y niños

El mistral mediterráneo sopla ferozmente

mueve mis cabellos desafiantes

ante el ciclópeo ídolo

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El Seol y el Abadón nunca se sacian

Yo te conjuro espíritu del dios irreverente

a descender hasta el fondo de todos

los pozos del Hades.

VI

Con el quinto color del espectro solar

mis ojos avanzan

En medio de una taifa

doy empujones por no ser tocada

Alguien embalsama el cuerpo de un difunto

Esta ciudad está llena de efigies y avenidas

como una gran caracola que emite

sonidos ancestrales

me trae recuerdos de mis fabulaciones inconscientes

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Se llama Luxor

las cámaras funerarias me dan la bienvenida

aquí, las tumbas son más importantes que las vidas

de los famélicos adoradores

Mi éxtasis dura más de lo que puedo soportar

el aire pesado como fuego comprimido

en una jaula de hierro

va saliendo poco a poco

queriendo asfixiar mis palabras

Mi piel se reseca tanto como la tierra

mis pechos le ceden espacio al calor

del horno y los carbones encendidos

¿Contra quién peleo?

Los dioses duermen en sus muertes eternas

los espíritus gimen por la presencia de su hacedor

es una guerra dispar

en la que yo soy una gacetillera de delirios

Bajo mi cabeza

ante tanta vastedad.

 

VIII

Y toda isla huyó, y los montes

no fueron hallados.

Sangre como de muchos muertos

contaminó el mar

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Los niños corriendo salieron de las aguas

El cáliz de la gran ciudad fue derramado

sobre los hijos de este tiempo

Todo el contenido fue echado en los suelos fríos

inservible vino contaminado con muerte

los últimos sápiens se bebieron todo

incluso las lágrimas de sus padres

Los demonios con caras angélicas se quitaron

los velos, las máscaras y las túnicas

ante los ojos de los moradores de la Tierra

y los todavía seres humanos

no se arrepintieron de sus crímenes

sino que maldijeron la existencia de su creador.

 

VIII

Las sandalias que mis pies arrastran

mueren a ratos de cansancio

siempre odié los caminos polvosos

que conducen a los pantanos

y a las habitaciones de los demontres

a los bultos arcádicos y babilónicos

con sonrisas de placer humano

y de piedra labrada

Mi temor de viajero es no volver

 

El dios Brahma grita desde sus antiguas cuevas

donde el sol nunca quiso ser visto

No lo visito desde hace tres mil

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en cada uno escribí un poema védico

una sátira llena de risas de Eva

en honor a su muerte

sin resurrección.

 

IX

El mamotreto de mis viajes

está lleno de vidas de cuentistas

Recuerdo haber perdido mi alma

en el monte Ararat

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Para recuperarla, caminé hacia la fría cima

escuchando los silbidos del erial

Me seguían de cerca los pies del Dios invisible

iban aplastando las nubes

con sus pasos enormes y descalzos

 

Un nativo taheño divulgó mis profecías

en los reinos Taipes

Tuve que huir hacia los océanos malayas

hacia el interior de la arena húmeda

El azor volaba persiguiendo mi muerte

conviví con caracoles y cangrejos rojos y zarcos

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Las grandes solemnidades a los sombríos bultos

me hacen querer morir entre los

desacomodados cielos.

X

Es la hora sexta en mi reloj de arena

hora de proclamar el grito de guerra

hora de salir al campo y avisar del aluvión que se acerca

Y el cielo se desvaneció como un pergamino

que se enrolla

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Corrí con todas mis fuerzas

intentaba dejar atrás

los ríos secos y los enormes escorpiones

que surgieron de todas las grietas del mundo

Llegué a la ciudad estigma para escuchar sus maldiciones

Todo estaba destruido, cayéndose los vidrios

aplastándose contra la realidad las ilusiones

Me hacía llorar el ruido de tantos

gritos y tantas muertes

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El reinado de los perversos estaba cayendo

la gente que en ellos creyó también sucumbía

cedieron su poder a cambio de promesas

misas, hostias y catecismos

Bebieron su vino envenenado

 

Los que llevan la cruz en el pecho

son áspides vestidas con túnicas

manchadas de sangre de niños.

Son los antiguos sacerdotes de Tamuz,

adoradores de los dioses-pez

Fueron sentenciados al exterminio

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Llegué a la torre desde donde daría la voz

el viento del Creador

 

Todo era confuso y las tinieblas huían

emitiendo alaridos espantosos

como en el día de la caída del lucero bello

como en el día de Madián

El anciano se sentó y dio la voz al adalid

Ambos ejércitos se enfrentaron

No murió ninguno de los espíritus

solo los hombres que aún vivían cerca del mar.

 

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XI

Llegué al adoratorio pagano llamado Tofet

cerca de la ciudad de los atardeceres áuricos

Me recibió un sacerdote persa zoroastro

Elimas Barbelial

yo iba en busca de las piedras

y los collares de colores que olvidé

en el templo de los nicolaítas

el invierno pasado

Elimas vio la marca de su enemigo

en mi frente

me llevó al desierto y me dejó

entre la arena y el fuego

que del cielo descendía

entre las serpientes y halcones que conversaban

sobre el año de mi nacimiento

fuego cae

Elimas corrió

pero una lanza atravesó sus predicciones

el arquero fue el querubín que hace veinte años

no veía.

 

XII

Las estampas, los amuletos crisólitos

y las piedras de agüero

que los dioses y demonios cuelgan

en los cuellos de los que maman

del mal de la vacuidad

han sido rotos y pisados en todas las calles

de la Ciudad de David

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Los ángeles que vigilan las serpientes

masticaron los incontables huesos

de los últimos muertos

y solo dejaron escombros y sándalos

que con el sol del milenio

mis manos harán germinar.

 

XIII

Duerme río Alfeo

amante silencioso de las doncellas de la Arcadia

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Me retiro de tus aguas condenadas

a ser bebidas

por el espíritu de la barba blanca y agorera

de maleficios

No te regalo mi desnudez ni mi pálida

tez asustada

eres cómplice de mis miedos y estremecimientos

La oscuridad de tus profundidades

desviste mis palabras

He venido para maldecir el sepulcro de tus días

y las adoraciones de los hombres/cruces.

 

XIV

Rumores de lenguas distintas

lágrimas que descienden del río

mujeres que se desmayan al leer epitafios.

 

Llevo un brazalete azul en mi mano derecha

como novia adornada atravieso los atrios

con una antorcha que me alumbra los silencios

Beula es mi nombre

Soy la virgen detrás de los muros

no le doy tregua al ladrón del santuario

espero a mi amado perfumada con áloes

y canela

la gargantilla de mi cuello ansía ser arrancada

por las manos del que desnuda los cielos

de zodiacos y cataclismos

Pasad por las puertas

Allanad la calzada, quitad las piedras

Alzad pendón en los pueblos.

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XV

¿Por qué es rojo tu vestido y tus ropas

como del que ha pisado el lagar?

(Isaías 63:2)

 

Nadie lo ve desembarcar

Nadie lo espera

Es una mañana de rocas azafrán

el mar da bostezos y latigazos de sal

entre lágrimas de lluvia el extranjero irrumpe

en la tierra de los que gimen

Sus pisadas son premoniciones

lleva llagas en su costado

encrucijadas de amor son sus ojos

hermoso entre tantos truenos tachonados

de plata

¡Forastero!

Heme aquí en el planeta de mis ficciones

¡Rescátame!

Lo sigo mientras él da órdenes a los demonios

de callar y descender a los abismos

Con el espíritu de sus labios hiere a los hechiceros

y quema a los terafines

con la vara de su boca a los hijos de Belial

el ocultismo

Me lleva a la entrada del atrio

a la casa del banquete

Su bandera sobre mí es amor

Los ídolos y dioses no cobraron vida

ante ningún ojo

las ruinas de las cavernas

el tártaro y sus murciélagos

han sido esparcidos por el extranjero

 

El oro de Ofir empezó a brillar en la Ciudad de la Cúpula

y el lago de azufre fue lleno de las víboras

que pueblan los confines.

 

XVI

El pueblo que andaba en tinieblas

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Confieso que conozco al extranjero

tiene la voz de mi amado

él va delante derribando templos y sortilegios

sé que quiere cercana mi presencia

él es el dueño de los horizontes y todas

las visiones

Dejamos las tierras de agonía y las interminables pestes

los arenales con aguas de sangre

Ya no necesitaré más mis sandalias ni brazaletes

mis sándalos han vuelto a nacer

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El tumulto de la batalla terminó

Él cortó la cabeza y la cola

la rama y la caña en un mismo día

los despojos de los dioses fueron quemados

todo manto revolcado con muerte

fue echado al fuego

 

Él trajo mi alma desde aquel monte lejano

Tras la puerta y el umbral puse mis recuerdos

me descubrí y ensanché mi tálamo

hice con él un pacto

dentro de los muros de sus atrios

fui la virgen Beula,

la desposada con el profeta.

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Escribí este poemario cuando tenía alrededor de 21 años. Está basado en las visiones poético-apocalípticas que por entonces ya tenía. Estas visiones venían de manera espontánea en sueños o en vigilia, y se corresponden con mi comprensión cósmico-teológica de aquel entonces, alrededor de los años 1999-2000, justamente en el cambio de siglo. Se trata de un poemario donde la voz poética confronta a los dioses y demonios, que parecieran ser lo mismo. Es interesante saber que en aquella época no existía el Internet, o al menos yo no tenía acceso a él, así que algunas referencias son bíblicas. La Biblia era el libro que más me apasionaba a esa edad.

El nombre Peniel significa “el rostro de Dios”. Era un seudónimo que utilizaba en esa época, y se refiere al lugar donde Jacob (patriarca de Israel) luchó con el ángel de Dios (Gn 32:24-32). La ubicación exacta no es conocida, aunque estaba al este del río Jordán.

Recuperé este poemario escrito a máquina, porque por entonces yo no tenía computadora, lo transcribí y ahora por primera vez lo hago público.

III FESTIVAL DE ORATORIA ANCESTRAL Y NUEVAS NARRATIVAS, EDICIÓN “SALINERITO”


 

III Festival de Oratoria Ancestral y Nuevas Narrativas edic Salinerito CEL (11)

El jueves 15 de agosto, con la participación de 15 adultos mayores de la comunidad de Salinas, de Guaranda, se llevó a cabo el Taller de Escritura Testimonial en el marco del III Festival de Oratoria Ancestral y Nuevas Narrativas, edición “Salinerito”.

Las edades de las personas estuvieron comprendidas entre los 75 y 95 años, y se mostraron muy receptivos al Taller, en el que pudieron compartir sus experiencias de antaño sobre cómo ocurrió el cambio en su comunidad, que pasó de ser una aldea indígena en extrema pobreza a una comunidad con visión cooperativista, basada en una economía horizontal y solidaria, gracias a la cual han podido desarrollarse, crecer y vivir actualmente de manera sostenible.

Iniciaron en 1973, con la llegada a Salinas del sacerdote salesiano Antonio Polo, quien infundió en los salineritos una nueva perspectiva de la vida. Fue él quien impulsó el desarrollo de Salinas haciendo un trabajo integral, que fue desde lo espiritual hasta lo pragmático, dando como resultado el empoderamiento de sus pobladores al punto de llegar a concebir pequeños emprendimientos que fueron creciendo hasta conformar una comunidad totalmente sustentable, que genera ganancias de alrededor de 8 millones de dólares cada año.

Salinas queda a 20 kilómetros de la capital de la provincia de Bolívar, Guaranda. Su belleza es única, aunque a los foráneos les pueden llegar a pesar los 3.550 msnm en los que viven los salineritos. La altura se debe a que, hace 500 años, los antiguos pobladores se refugiaron en estos páramos fríos, en plena estribación de la cordillera Occidental de los Andes, huyendo de la violencia de la conquista española.

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Lleva el nombre de Salinas porque en este lugar existen minas de sal, que en tiempos ancestrales proveían de sal a varias ciudades del país. Aún se pueden contemplar vestigios de estas minas, muy cerca del centro del poblado.

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Salinas está conformada por 33 comunidades, 28 microempresas comunitarias, las cuales son sobre todo indígenas. Sin embargo, existe una gran apertura para los extranjeros que van en busca de aprender cómo generar auto-emprendimientos que les permitan volverse autónomos, prósperos y evolucionar hacia una economía basada en la creatividad y los talentos del ser humano, y no en la explotación de los recursos naturales. De ahí que cada año a Salinas llegan voluntarios de todas partes del mundo, sobre todo europeos, que contribuyen a la expansión, tecnificación, profesionalización, de las áreas productivas, pero que, además, se llevan grandes enseñanzas a sus lugares de origen.

En sólo cuatro décadas Salinas ha pasado de ser un pueblo con una sola fuente de trabajo (la extracción de sal mineral), a ser un centro activo de emprendimientos comunitarios con su marca común “Salinerito”.

Al día de hoy, han desarrollado 180 productos, que se enmarcan en siete industrias totalmente tecnificadas: lácteos, confitería, embutidos, deshidratados, hilos de alpaca y oveja, textiles y aceites esenciales.

Entre los productos más destacados están: quesos, mantequilla, yogurt, turrones, mermeladas, fideos, galletas, trufas, hongos secos, pan, caramelos de miel de abeja, chocolates, chocolatines, lana, tejidos, balones de fútbol, artesanías… En fin, Salinas es un pueblo de sorpresas maravillosas.

A pesar de vivir en una zona de mucho frío, los salineritos son personas de corazones cálidos y siempre dispuestos a compartir. Muchos de ellos han salido fuera del país y han regresado con la visión necesaria para impulsar el progreso de Salinas. Lo hacen a través de la generación de productos, pero también de actividades culturales y festivales que permiten la integración de los salineritos con otros colectivos del país.

El saber compartir, el ser generosos, el ser constantes en la realización de nuestros sueños, el saber que todo emprendimiento requiere de un proceso, el saber vivir en comunidad, y tantas grandes enseñanza que nos dejan los salineritos fue lo que motivó al colectivo CENTRAL DOGMA a realizar el III Festival de Oratoria Ancestral y Nuevas Narrativas en Salinas.

Central Dogma ( Ambato) es una plataforma cultural generadora de puentes entre los artistas, la sociedad civil y el espacio público; una interface de intercambio de varias plataformas; entre ellas el Festival de Música de Vanguardia Festivalfff, el Festival de Creación Audiovisual VFFF, el Festival de Arte Público GRAFFF y la Residencia para Artistas “Pujinostro” (Pujilí).

Quienes están al frente de esta plataforma cultural son Tania Navarrete y José Luis Jácome Guerrero. Ellos realizaron el I Festival de Oratoria Ancestral y Nuevas Narrativas en Guayaquil, el segundo lo hicieron en Galápagos, y este año decidieron llevar esta iniciativa a Salinas, donde contaron también con la ayuda logística de Diego Morales Oñate (Quito).

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Tania Navarrete, José Luis Jácome y su hija Débora
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Diego Morales

 

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Padre Antonio Polo

 

EL TALLER DE ESCRITURA TESTIMONIAL CON ADULTOS MAYORES SALINERITOS

Este Taller fue diferente a cualquier otro taller de escritura que haya guiado, por el hecho de que muchos de los talleristas eran personas analfabetas. Así que por respeto a ellos, dejamos las plumas a un lado, y nos concentramos en la oralidad.

Empezamos preguntando ¿qué es lo único que nos llevamos cuando morimos? Y ellos contestaron: los recuerdos, lo que vivimos en la tierra, el amor que dimos. Entonces, pasamos a explicar lo que significa la palabra “RECORDAR”.

Recordar está compuesta de dos términos: “RE” significa volver a pasar. Y “CORDIS” significa corazón. Recordar es volver a pasar por el corazón lo que hemos vivido. Para poder hacerlo, necesitamos primero conectar con nuestros sentimientos.

Una manera de generar esta conexión es a través de fotografías. Cada persona recibió un retrato de alguien desconocido, también ancianos, de cualquier lugar el mundo. Les pedimos que les pusieran un nombre, les crearan una identidad, y luego comentaran qué les hacía sentir su expresión, su mirada. Qué sentimiento les transmitían. De esta manera las personas empezaron a decir: tristeza, alegría, reflexión. Luego de que conectaron con estos sentimientos, les explicamos que todo lo que vemos por fuera de nosotros, está realmente adentro. Nada podemos ver afuera que no estemos sintiendo adentro. Por lo que las personas que dijeron “tristeza”, empezaron algunas a cambiar de opinión, y dijeron que realmente veían “alegría”. Pero una de ellas, insistió en la tristeza y empezó a llorar y a contar su historia.

Al tratarse de personas tan mayores era muy importante crear una atmósfera de seguridad afectiva, de confianza total, por lo que siempre me mantuve abrazándolos, y conteniéndolos en sus procesos de sacar a luz sus memorias, algunas muy tristes.

Partimos del hecho de que todas las memorias son sagradas, y de que es lo único que nos llevaremos al otro lado, por lo que las memorias tienen que ser sanadas.

La persona que estaba triste, de nombre Aída, fue sostenida y contenida emocionalmente por el grupo. Su testimonio fue muy importante, porque despertó la necesidad de los demás de también contar cómo se sentían. Uno a uno empezaron a extraer de sus mentes y corazones las memorias de los tiempos antiguos, y cómo Salinas se fue transformando en lo que ahora es.

Al final, todos comentaron, agradecieron, sonrieron. El Taller de escritura se transformó en un taller de memorias habladas, y fue perfecto que así sea.

Mi compañero Mauro Sbarbaro (artista visual) fue el encargado de documentar tan bella experiencia. Espero que disfruten tanto como nosotros de las fotos.

 

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CONOCE MÁS SOBRE EL SALINERITO 

http://www.salinerito.com/

En este portal se exhiben las empresas, los productos y los atractivos turísticos de Salinas de Guaranda entre otras cosas. Le invitamos cordialmente a descubrir los encantos de esta tierra y su gente!

GRACIAS POR PERMITIRNOS SER PARTE DE SU COMUNIDAD!

Mauro y Marcela

El camino de las luciérnagas


CUENTO INFANTIL – Ilustrado por Mauro Sbarbaro

 

Descalza y en puntillas, Lucy entra en la habitación de sus padres.

―Mamá, papá. ¡He soñado que un hada me invitaba a una fiesta en el bosque! Y tengo que ir. Por favor, por mi cumpleaños, vayamos al bosque, por favor, por favorrr ―dice Lucy enrollándose como un gato entre sus padres. Ya no es una pequeña, pero, a veces, le dan estos arranques infantiles, sobre todo cuando quiere algo de verdad.

Su padre está con su tablet jugando algún jueguito bobo, y su madre está viendo una telenovela, es decir, ignorando completamente a su padre. Y también a Lucy, quien le empieza a hacer cosquillas para que reaccione.

―No quiero manejar ocho horas para ir al bosque, hija, vamos a la playa como siempre ―dice el padre apenas levantando la vista.

―Por favor, es mi cumpleaños. Las hadas están en el bosque, no en la playa ―dice Lucy. Su madre apaga la televisión, y le dice a Lucy que se vaya a dormir, que mañana conversan sobre el tema.

Al cabo de tres dias de insistencia, al fin, Lucy convence a sus padres de que la lleven a un resort que ella misma encontró en Internet y que quedaba en un bosque entre las montañas.

La idea de Lucy no era ir a un resort, ella simplemente quería acampar al aire libre, pero su madre dijo que eso no era posible, y que ya que iban al bosque, al menos, no agarrarían ningún piojo ni chinche. Ni los mordería una serpiente, ni les picarían los zancudos. Por eso, el padre tuvo que pagar mucho dinero para hacer una reservación en el tal resort.

El padre no hizo ningún esfuerzo por averiguar cómo llegar al bosque, dejó todo en manos de Lucy. Pero, ya en el camino, las indicaciones que le daba su hija eran confusas. Así que al padre no le quedó más remedio que poner el GPS y larzarse a la aventura.

Cuando entraron en la zona de los bosques y el frío los obligó a subir los vidrios, la señal de teléfono dejó de funcionar y el GPS también empezó a fallar, tal vez por tantas vueltas que dieron. Estarían a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar, y estaban en una espiral ascendente. Mientras subian, el aire se hacía más y más denso. La neblina no dejaba ver más allá de medio metro. El padre iba lento, como una caracola de playa cruzando una autopista.

Hacía rato que había caído la noche, y encima era novilunio, que es cuando no hay luna y la oscuridad es total. Los tres tenían frío y hambre, pero ninguno se quejaba, solo pedían por dentro salir de la neblina y encontrar refugio.

Estaban perdidos en un laberinto de pequeñas carreteras rurales. No había ni una sola persona a quién preguntarle nada, ni luces encendidas.

Tampoco se veía rastro de bosque alguno, todo montaña y precipicio.

 

3 El camino de las luciernagas

―Yo te dije mamá, que no había que reservar en ningún resorte ―dijo Lucy enojada.

―Se dice Ri-sort, hija, aprende a pronunciar. Y ¿qué querías tú? ¿estar como una hippie en una carpa, aquí con este frío? ―le dijo la madre, tiritando y poniéndose una colcha encima.

―Eso es mejor que estar dando vueltas en el carro. Las hadas se van a espantar ―le dijo Lucy ya casi a punto de llorar, con su libro de hadas en las manos.

―Chicas, ya no peleen ―dijo el padre, calmándolas―. No se preocupen que pronto encontraremos algo, aunque sea una casa pobre que nos dé posada.

Y, efectivamente así fue. A los cinco minutos, vieron, a lo lejos, un fogón y a su lado una anciana que lo mantenía vivo. Sobre ella había un letrero que por la oscuridad no se veía, pero decía: “Cabañas del bosque”.

―¡Este es el lugar, papá! ―dijo Lucy apenas se acercaron. No era el resort, pero era el lugar que Lucy había imaginado.

La anciana les explicó que, efectivamente, ese era un lugar de alojamiento, pero que hacía mucho tiempo nadie se hospedaba, por lo que estaba lleno de polvo y, quién sabe, qué insectos.

Al padre no le importó nada, él sólo quería comer algo y descansar del larguísimo viaje. La anciana les dio un poco de sopa caliente y el padre cayó rendido en la cama. La madre se acostó a su lado y puso un toldo; la mujer tenía miedo de que le cayera una tarántula o un escorpión del techo. A Lucy le dieron una cama más pequeña, también con toldo.

Pero Lucy no tenía sueño. Al fin estaba cerca del bosque, y seguramente afuera estaba lleno de hadas. Se hizo la dormida un rato y, cuando escuchó a sus padres roncar, se levantó. Eran ya más de las dos de la madrugada.

Al salir, vio a una luciérnaga que titilaba suspendida en el aire. Lucy no veía nunca luciérnagas en la ciudad ni en la playa, y se maravilló mucho al verla. La luciérnaga la invitó a entrar con ella por el camino de las luciérnagas, que es un pasadizo que te lleva al Bosque de las hadas. Lucy aceptó encantada, se volvió a poner las botas y, así en pijama como estaba, se sumergió, con la luciérnaga como guía, en un mundo maravilloso.

Apenas entró, muchísimos puntitos de luz empezaron a alumbrarle el camino. Eran cientos de luciérnagas que le daban la bienvenida al bosque. Lucy lloró de la emoción, y una luciérnaga se posó en la lágrima que le rodó por la mejilla. Lucy miró su pijama y estaba resplandeciente de la luz de las luciérnagas. Después miró sus botas y su pelo, y también estaban brillantes. Los árboles de aquel bosque eran gigantes y a Lucy le parecía que se inclinaban al paso de las luciérnagas que habían formado un corredor luminoso. Ya no había oscuridad, todo estaba iluminado con una luz dorada.

De pronto, el camino se abrió y apareció una enorme pared de piedra que estaba totalmente cubierta de luciérnagas y resplandecía en medio del bosque. Sobre esa piedra había algunas luciérnagas enormes que volaron al encuentro de Lucy. La niña contuvo el aliento. Las luciérnagas gigantes se pusieron a su alrededor haciendo un círculo de luz, y Lucy pudo verlas de cerca. Aún ellas eran más pequeñas que Lucy, pero eran cincuenta veces más grandes que las luciérnagas normales.

―¡¡Ustedes son hadas!! ―dijo Lucy y, de pronto, empezó a escucharse música de violines.

Todo era tal como Lucy lo había soñado, por eso empezó a reírse mucho, como nunca antes se había reído, y también lágrimas de emoción caían por sus mejillas.

4 El camino de las luciernagas

Las hadas empezaron a danzar a su alrededor, y la tomaron de las manos y la invitaron a comer miel con menta, tortas hechas con flores, y a beber del jugo de los tulipanes y de las orquídeas salvajes. Estos brebajes, le explicaron, te multiplican la energía y nunca te da cansancio ni sueño, y puedes divertirte toda la noche como si fuera de día.

Si los bebieras a diario, nunca envejecerías, porque tus células se regenerarían eternamente, por eso las hadas son siempre jóvenes.

El tiempo se detuvo y Lucy pudo divertirse y aprender de sus nuevas amigas durante toda la noche, mientras sus padres dormían profundamente. Lucy fue la protagonista de una verdadera fiesta de hadas que ellas prepararon en ese mismo momento, de manera espontánea y alegre, pues las hadas transforman todo en un juego.

Al amanecer, antes de irse, las hadas entregaron muchos dones a Lucy. Entre los dones que le dieron estaban:

  • El amor desinteresado
  • La ayuda fraternal
  • La protección especial de las Hadas
  • Sentimientos de profundo agradecimiento por la vida
  • Inspiración. Aventuras. Constante asombro.

Las hadas le pusieron a Lucy todos los dones en pétalos de rosas blancas y con ellas hicieron una pócima a la que agregaron miel, y dieron como desayuno a Lucy. La niña nunca había probado algo tan delicioso. Cuando lo bebió, se sintió totalmente llena de vida, y quiso saltar y cantar.

Lucy regresó al lado de sus padres, ya sin las luciérnagas que se quedaron en sus casas, con las luces apagadas y durmiendo a pierna suelta. La niña se sabía de memoria el camino de vuelta, como si lo hubiese andado muchas veces.

Cuando llegó, sus padres aún dormían. Ella no tenía sueño ni estaba cansada, al contrario, se sentía llena de vitalidad. Se puso a prepararles el desayuno, al que agregó algunas gotas de pócimas mágicas que le dieron las hadas para causar súbita alegría. Cuando ellos se despertaron, aún agotados por el viaje de ayer, Lucy ya les tenía la mesa servida, y estaba lista para enseñarles el camino al bosque.

Marcela Noriega: ‘La verdad está en el otro, no en el periodista’


Publicado en Diario La Hora, 17 de junio de 2019

Sección CULTURA

Por Abril Altamirano

VPC PORTADA

“La crónica te pasa factura en tu propia vida”, dice Marcela Noriega en su última obra: ‘Vivir para contar’, material de su taller de crónica dirigido al público juvenil. Desde 2009, la periodista y escritora guayaquileña encontró en este género la oportunidad de desarrollar una escritura involucrada con la gente, que devino en grandes cambios no solo en su carrera profesional, sino también en su percepción del mundo.

La principal enseñanza que le dejó el periodismo narrativo es el trabajo con la empatía: “Si no puedo sentir lo que el otro está sintiendo, no puedo escribir”, afirma. “Lo que hago es abrirme totalmente al sentimiento y que la historia me conmueva lo que me tenga que conmover”.

Noriega corre el riesgo de enfrentarse a la realidad ajena en total vulnerabilidad. “El cronista necesita sentir y cuando empiezas a escribir inicia una suerte de catarsis, empiezas a liberar ese dolor que no es tuyo realmente, sino del otro”.

El cronista, una presencia silenciosa
Para Noriega, encontrar la verdad en una historia depende por completo de la capacidad del cronista de escuchar y “privilegiar la voz del otro”, haciendo a un lado el ego y las ideas preconcebidas: “La verdad está en el otro, no en el periodista”, sostiene.

En una de sus crónicas más fuertes, ‘Puná Vieja, la tierra del Tin Tin’ -publicada en Mundo Diners en 2015-, Noriega fue testigo de las escenas desgarradoras de la pobreza. Ella mismo vivió el terror por la inseguridad y la violencia que imperan en la isla ecuatoriana; sin embargo, en el texto su presencia es casi invisible. Los personajes de la historia tienen todo el protagonismo.

“Nos enfrentamos con mafiosos, con drogadicción, un panorama terrorífico, fuimos a buscar al diablo, al Tin Tin, y lo encontramos -cuenta la autora-. No podíamos dormir del miedo que teníamos. Nada de eso está en la crónica contado de esa manera, pero se percibe el terror y eso es, yo creo, ese proceso de dejar tu ego a un lado”. La realidad de la isla Puná está contada de boca de sus habitantes, de los jóvenes que se enfrentan a un futuro ineludible de precariedad y vicios, así como de las mujeres que conviven con criminales y buscan salvar a sus hijos de su propio destino.

“Es la visión de quienes están construyendo esa realidad, el periodista casi no puede intervenir en ella, solo está ahí para narrarla, para reconstruir los pedazos”.

 


Poesía en todas partes
Noriega se inició en la escritura como poeta. Jugar con las herramientas del lenguaje se convirtió en su técnica predilecta a la hora de abordar textos narrativos de ficción y no ficción. “Hay cosas que no las puedes decir de otra manera, sino a través de la metáfora. Cuando ésta toca una fibra sensible tuya, puede suceder lo mismo con el lector”.

Autora de varios cuentos, de la novela ‘Pedro Máximo y el círculo de tiza’ y de los libros de crónica ‘Historias que contar’ y ‘Crónicas de San Bartolomé’, Noriega siempre vuelve a la poesía como un medio para expresar lo que el lenguaje común no alcanza a decir.

“Me di cuenta de que la poesía lo ligaba todo y le daba la emoción y la intención que necesitaba para construir una novela”, comenta. En los últimos dos años, se ha dedicado a escribir relatos cortos dirigidos al público infantil y juvenil.
Involucrarse en lo real
También ha trabajado en talleres con jóvenes de colegio, en los que imparte su método de ‘Escritura instrospectiva’: “Hago ejercicios para que se puedan conectar con su yo, que se aparten del ruido exterior, que entren en su ser creativo y desde ahí escriban”.

Su libro ‘Vivir para contar’ invita a los jóvenes a interesarse en la realidad de quienes los rodean. Más que un manual de crónica, la obra busca animar a los estudiantes a contar casos reales para sensibilizarlos. “Si ellos no se involucran con la realidad, ¿qué futuro hay? La idea es dejar de estar tanto en las nubes, en los jueguitos, en la pantalla, y poner los pies en la tierra”.

FRASE

Quiero que los jóvenes no se lo planteen como: ‘voy a escribir una crónica’; sino como: ‘quiero contar algo real’.  Marcela Noriega, periodista y escritora. 

Cuando vives la crónica en carne propia


CAPÍTULO VI

SIN CONFLICTO, NO HAY HISTORIA

Libro de Crónicas “VIVIR PARA CONTAR”

 

Probablemente se trata del género más difícil de dominar.

De hecho, en un periódico de prestigio

una crónica no la hace cualquiera.

Álex Grijelmo

Cuando escribes una crónica, siempre es recomendable que haya un conflicto. Es decir: obstáculos entre el personaje y sus metas, enfrentamientos con otros seres o, a veces, consigo mismo, choques con su entorno, limitaciones, diferencias con sus familias, etc. Si te das cuenta, la vida está llena de conflictos.

Entrar tan profundamente en los conflictos de los demás es, sin duda, la prueba de fuego para cualquier cronista. Tus nervios tienen que ser de acero y, aun así, estarás caminando sobre espinas y minas. Esta es la causa por la que muchos cronistas se meten en problemas. La crónica te pasa factura en tu propia vida.

Un ejemplo clásico de esto es lo que le ocurrió a Truman Capote, quien se dedicó seis años a investigar el crimen ocurrido en un pueblo rural, en Kansas, Estados Unidos, para escribir A sangre fría[1]. Capote se fue a vivir a este pueblo para seguir de cerca los acontecimientos. Puedes ver esto en la película Capote[2]. Los asesinos fueron sentenciados a pena de muerte y el escritor desarrolló un fuerte vínculo con uno de ellos, relación que lo llevó a plantearse temas de ética muy profundos. Capote decía que, por causa de esta historia, él enfermó y aumentó su adicción al alcohol y a las drogas, sumiéndose en una profunda depresión.

Salvando las distancias con Truman Capote, yo también, como cualquier otro cronista al que le apasiona el oficio, he vivido episodios de angustia, tristeza profunda o desasosiego a causa de los temas que he investigado.

La crónica de este capítulo es un ejemplo de aquello. Me enfoqué en la parte turbia de la isla Puná (Puná Vieja), donde se concentran todos los problemas de insalubridad y drogadicción. No solo tuve problemas con las personas del lado opuesto de la isla, donde se desarrollan proyectos turísticos, quienes llamaron a reclamar a la revista por mis observaciones tan crudas acerca del pueblo, sino que quien me dio la mayor cantidad de información, se retractó de lo dicho, y estaba furiosa porque yo había publicado todo lo que ella me había contado.

Pero los conflictos de la crónica siguieron al plano personal, pues terminé perdiendo a un amigo por esta historia. Él era el editor y yo la cronista, y no lográbamos ponernos de acuerdo en la escritura. Realmente, yo tenía la mente revuelta y no podía escribir decentemente en esos días. Esas cosas pasan. Pero debo decir que esta crónica fue reescrita por mi amigo Juan Fernando Andrade[3], en base a la investigación que hice. La historia, al final, fue publicada por la revista Diners.

Y es que donde hay conflicto, hay buenas historias, pero cuidado: ¡hay trampa! Estas historias te pasan factura a nivel emocional y personal. Es decir, que si vas a buscar al diablo, lo vas a encontrar.

[1]             Esta novela, considerada la primera del género non-fiction novel o novela periodística, es mezcla de la inventiva del reportaje verídico con la inventiva de la ficción. A sangre fría es una seductora versión de los asesinatos cometidos por dos sociópatas en el estado de Kansas. Capote, al conocer la noticia, decidió investigar por su cuenta las circunstancias. Pasó seis años escuchando, haciendo cientos de entrevistas a vecinos, a los policías encargados del caso, a los amigos íntimos de la familia Clutter; en total, más de seis mil folios de información.

[2]             Capote (2005) es una película dirigida por Bennett Miller y protagonizada por Philip Seymour Hoffman, quien ganó el Óscar al mejor actor por esta interpretación.

[3]    Escritor, guionista de cine, cronista. Director adjunto de la revista Diners en Ecuador.

Puná Vieja, la tierra del Tin Tin 

Publicado en la revista MUNDO DINERS en Abril 2015, # 395.

Fotografía: Mauro Sbarbaro

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Hay rincones del mundo donde eso que alguna vez se conoció como “realismo mágico” limita hombro a hombro con las realidades de nuestro siglo, donde personajes como el Tin Tin o el mismísimo diablo conviven con adolescentes que consumen drogas desde los doce años y se reproducen por accidente. La isla Puná es uno de esos lugares.

 

Parte 1: La llegada

Las lanchas, impulsadas por tres motores fuera de borda, tardan menos de una hora en llevar pasajeros desde el malecón de Posorja hasta la isla Puná, en el golfo de Guayaquil, frente al delta que forman el río Guayas y el estero Salado. El boleto de ida y vuelta cuesta cinco dólares. Al llegar, los pasajeros desembarcan en Puná Nueva, la esquina de la isla que de un tiempo a esta parte se ha convertido en un atractivo turístico con hoteles ecológicos a disposición de los viajeros, un puente futurista cuyo esqueleto de metal se alza como un arco que apunta hacia las nubes, aves marinas de todos los colores descansando en las copas de los árboles y delfines con nariz de botella haciendo acrobacias cerca de la orilla. Puná Vieja, donde se concentra la población de esta isla de más de 900 kilómetros cuadrados de extensión, está a una hora y media de distancia. Allí, el paisaje es otro. Allí, la historia es distinta.

 

Parte 2: Puná Vieja en plano general

El hedor putrefacto y jugoso de la basura acaba con cualquier rastro de brisa que intente siquiera llegar desde el río. La gente mira a los extraños con abierta desconfianza y les advierten, en un tono más bien amenazante, que se calmen, que no se preocupen, que nadie les va a robar. La miseria brota incontenible por las paredes cuarteadas de las casas y, como si se tratara de una especie de claustro para marginados, es imposible no fijarse en la cantidad de personas con deformidades físicas y niños con algún grado de retardo mental que vagan a paso relajado. Hay solo unas cuantas calles que han sido bendecidas con el manto del asfalto; muros donde se puede leer propaganda política de la primera campaña de León Febres-Cordero por la alcaldía de Guayaquil, ruinas arqueológicos que datan de 1992, y perros sarnosos, agonizantes, en busca de su última cena. La sensación térmica es que nadie quiere vivir aquí, que lo hacen porque no les queda otro remedio.

Puná Vieja foto de Mauro Sbarbaro

 

Parte 3: Una entre ocho mil

Los cerdos que resguardan la casa de Ángela Parra tienen, todos, una soga atada al cuello, una soga corta que limita sus movimientos a una sola maniobra: bajar la cabeza para seguir mojando sus hocicos en el lodo. Detrás de la casa, está el basural de Puná Vieja, el lugar donde desembocan los ríos de basura del pueblo, una redundancia en sí mismo. Ángela está sentada en un mueble de la sala de su casa, tiene una pose de matrona y un dolor de cabeza que piensa curar con un poco de café caliente. Más tarde, en la esquina de una cancha deportiva en decadencia, dos adolescentes que no pasan de los diecisiete años comen galletas, toman gaseosas: pierden el tiempo en silencio. Dicen que no van al colegio “porque ya casi nadie va”, que pasan el día durmiendo, viendo televisión y escuchando reguetón. “Pero eso no es todo lo que hacen”, dice Ángela, “también se drogan”. La edad promedio para empezar a consumir drogas en Puná bordea los doce años.

puna vieja foto Mauro Sbarbaro

Parte 4: La misión

Ángela Parra tiene una misión: rescatar a los jóvenes de Puná. ¿Rescatarlos de qué? Rescatarlos de Puná, ¿de qué más? Todos los años, Ángela reúne estudiantes que se hayan graduado de bachilleres y los ayuda a realizar los trámites pertinentes para que entren en la Armada Nacional. Esta, por ahora, parece ser su única salida. Allí pueden recibir educación y alimentación gratuita; allí, tras dos años de preparación, se convertirán en marineros, luego ascenderán a cabo segundo y finalmente, en un año más, se especializarán: serán hombres-rana, paracaidistas o comandos. Así, en 36 meses, un joven que estaba condenado a una vida que se repite como una propaganda maldita, la de los hombres que pescan por la madrugada y se emborrachan por las noches, puede, si quiere, si no es arrastrado por el peso de la costumbre y la envidia de los otros, cambiar un futuro que le había sido arrebatado incluso antes de suceder.

 

Parte 5: El pasado, la prehistoria

En abril de 1531, llegó a la isla el tristemente célebre Francisco Pizarro, que venía desarmando el imperio inca con la complicidad de pequeños cacicazgos golpistas. Los nativos, llamados tumbes o punáes, hablaban una lengua distinta a la de sus compatriotas, pues habían logrado, batallas mediante, mantenerse como una tribu autónoma dentro del imperio. La tropa ibérica, sin embargo, se impuso con violencia y dejó como embajador itinerante al obispo Vicente de Valverde, dominico de la Universidad de Salamanca y capellán castrense del conquistador Pizarro. Durante su primera estancia en Puná, Valverde ordenó decapitar a los caciques locales y derribar los altares para Tumbal, el dios de Puná. Su segunda visita, en 1541, no fue tan placentera. Los nativos lo asesinaron con armas hechas con una especie de vidrio volcánico llamado obsidiana. Luego, en una celebración caníbal, se lo tragaron pedazo a pedazo.

 

Parte 6: El presente, ahora

En este pueblo de aproximadamente 8.000 habitantes, no hay centros comerciales ni teatros ni cines ni taxis ni lavanderías ni oficinas ni mensajeros ni supermercados ni gasolineras ni bancos ni plazoletas ni cruz roja ni defensa civil ni hospitales ni restaurantes con terrazas al sol ni pizzerías ni yogur con pan de yuca ni carros ni semáforos ni señales de tránsito ni camiones recolectores de basura ni jugueterías ni boutiques ni centros de trabajo comunitario ni centros de rehabilitación para alcohólicos y drogadictos ni federaciones deportivas ni asambleas de vecinos ni bibliotecas ni cursos vacacionales de arte ni conservatorios de música ni centros de educación superior ni institutos que ofrezcan carreras técnicas y rápidas ni consultorios o médicos del seguro social ni carreteras revolucionarias ni escuelas del milenio ni asociaciones que defiendan los derechos de los animales ni un repelente para el abandono.

 

Parte 7: El diablo

Si algo hay en este escollo del mundo, son demonios. En el parque de Puná Vieja, cerca de la iglesia del pueblo, donde los niños juegan montados en artefactos desfigurados por el tiempo y afilados por el óxido, máquinas capaces de producir cantidades iguales de alegría y tétano, Milithzy Yánez y Mairoli Ramírez, dos niñas de nueve años que estudian el quinto grado en la escuela Nahím Isaías, hablan del más famoso de sus vecinos mientras suben y bajan en un fierro crujiente. “El diablo se puede convertir en cualquier persona; a veces es un hombre alto, flaco, ojo verde; pero lo que nunca se puede sacar es el rabo”, dice Milithzy, y agrega: “Viene a llevarse gente. Se le presentó a mi prima Janeth, y a Yuli, otra niña, y dicen que a esa niña le salió un pájaro negro por la boca”. “Fue como hace un mes”, dice Mairoli, “yo estaba en la cancha y escuchaba cómo esa niña gritaba que Dios no tiene poder”.

 

puna foto Mauro Sbarbaro

Parte 8: El Tin Tin

Según la tradición oral, el Tin Tin es una criatura pequeña, una especie de duende que esconde su enorme cabeza bajo un sombrero de paja, tiene los pies al revés y un miembro tan grande que, dormido, le cuelga desde la cintura y se arrastra por el suelo como una serpiente parada de cabeza. Según los historiadores, este personaje fue una invención de las tribus del litoral ecuatoriano que, incapaces de relacionar las relaciones sexuales con la mágica aparición de sus crías, lo asumieron como el dios de la fertilidad (en chino, Tin significa Dios y refiere a un dios de dioses). Según los ateos, el Tin Tin era el pseudónimo que los sacerdotes que visitaban la isla usaban para explicar el incremento de mujeres embarazadas tras esas misiones donde regaban la palabra y, claro, el esperma (como la multiplicación de los panes y los peces en aquel monte cercano a Betsaida, digamos). Según Ángela Parra, el Tin Tin existe. Es más, ella lo conoció cuando era apenas una jovencita a la que le gustaba mucho pescar.

 

Parte 9: Después del atardecer

Amadita, Pepe Viche, Rosita, Ruta Azul, Peña Karaoke, El Reencuentro, El Pelucón, Don Chato y Foquito Rojo son algunas de las más de treinta cantinas que, pasadas las cinco de la tarde y hasta que el cuerpo aguante, reciben a los pescadores de la isla: hombres honrados y humildes de todas las edades que trabajan duro desde las horas más oscuras y silenciosas de la madrugada y luego, en una especie de venganza cargada de resentimiento y soberbia contra la solitaria jornada, beben procurando la amnesia temporal, como si quisieran olvidar que mañana, y pasado mañana, tendrán que pescar de nuevo. En la noche, borrachos y descamisados, estos hombres se pasean por las calles gritando y repartiendo golpes. En Puná, en toda la superficie de la isla, no hay más que tres policías, que, sabiamente, prefieren no interferir con las peleas entre los mareados para salvaguardar su integridad física. Es, por tanto, la ley de la selva.

Parte 10: Los chicos

Ulises Delgado, Jean Crespín, David Espinoza, Israel Gómez y Bryan Chávez son seis de los jóvenes que, con la ayuda de Ángela Parra y el magnate, filántropo y playboy Segundo Reyes Gonzabay, entrarán pronto a la Armada Nacional. “Aquí en la isla el peligro es caer en las drogas. Acá llega todo desde Balao, Naranjal o Guayaquil. Hay marihuana, cocaína, heroína, y también hay esa droga que llaman ‘cocodrilo’ (la alternativa barata a la heroína, una droga que, entre otros efectos secundarios, produce el desprendimiento de la piel)”, dice Ulises. “Aquí todos los días es sábado. Los niños a los doce años ya están bebiendo y consumiendo drogas, porque no tienen dónde distraerse”, dice Jean. “Los hombres se gradúan y se quedan a pescar. Las mujeres se gradúan con bombo (embarazadas)”, dice David. “Nosotros quisiéramos decirles que la felicidad no es la droga, no es el alcohol. Pero aquí no hay nada para reemplazarlo”, afirma Israel. “Aquí no hay nada. Hay un centro de salud sin pastillas ni médico, porque nunca son doctores, siempre mandan practicantes. No hay farmacia 24 horas. Si tienes un accidente, te mandan a Guayaquil, pero hasta que prestes gasolina te mueres. Hay gente que se ha muerto en medio viaje”, dice Bryan.

Parte 11: Últimas palabras

“Si se quiere prosperar, no hay más opción que salir de la isla. Aquí la gente es pobre de espíritu y de conciencia”, dice Ángela Parra, cuya hija menor, una joven de diecisiete años llamada Rosemarie, todavía no termina el colegio y está embarazada. Así, la magia imposible de Puná, esas historias de otros tiempos que parecen una broma del folclore, se unen con la inevitable realidad de la isla.

 

Parte 12: Lo que nunca se puede sacar es el rabo

En Puná Vieja dicen que “reciencito”, hace dos semanas más o menos, el diablo se volvió a aparecer. El hombre, blanco, alto y guapo, se presentó en un karaoke, pidió un par de tragos, miró a su alrededor y activó su radar. Según quienes lo vieron, quienes dicen que lo vieron y quienes escucharon la historia al día siguiente y la repiten como si ellos también lo hubiesen visto, horas más tarde, cuando la noche ya estaba sudada y encendida, el diablo estaba bailando perreo, rebotando sus caderas contra las caderas de una isleña sometida por el ritmo agresivo y animal del reguetón, y fue entonces cuando, después de una maniobra lujuriosa, la punta del rabo se le salió por debajo de la basta del pantalón y todos se dieron cuenta de que era el diablo y salieron corriendo. Y esas son las últimas novedades del pueblo.

 

  • Gracias a mi compañero Mauro Sbarbaro por acompañarme en esta aventura de la crónica.

 

 

 

 

Introducción al libro “Las recetas de las abuelas”


LAS RECETAS DE LAS ABUELAS

Una historia que despertará tu creatividad culinaria

RECETAS

LAS RECETAS DE LAS ABUELAS trata sobre Martha, quien no entiende cómo es posible que su nieto Mauricio, de 14 años, prefiera cocinar antes que jugar fútbol o videojuegos. Rubén, el abuelo, no soporta verlo con un delantal puesto, pero a Mauricio ¡le encanta cocinar!

Cuando un día Martha enferma, debido a sus malos hábitos alimenticios, se desencadena el cambio que llevará a los abuelos a comprender cómo es alimentarse y vivir saludablemente.

Escrito por Marcela Noriega. Ilustrado por Mauro Sbarbaro y Galo Lapo

SERIE LEER ES MÁS

Con actividades de comprensión lectora.

Lectura recomendada para jóvenes a partir de los 12 años.

EDITADO POR ACADEMIA EDITORES

 

 

Gracias a nuestras abuelas

por enseñarnos a cocinar.

 

PRESENTACIÓN

Este libro tiene la intención de despertar el interés y la creatividad culinaria en los jóvenes lectores, pues quien aprende a cocinar a una temprana edad, está aprendiendo cómo alimentarse sin depender de otros en el futuro, lo que lo encaminará a ser una persona autónoma e independiente.

            Aprender a cocinar es algo que no todos los padres y maestros consideran importante. Sin embargo, las personas que crecen sin aprender a cocinar, ya de adultos, pasan serias dificultades. Siempre tienen que comer en la calle, o pagar para que otro les cocine, y esto afecta no solo a su bolsillo, sino también a su estómago y a todo su organismo, pues no hay nada más perjudicial para la salud que comer siempre afuera. Y nada más delicioso y sano que comer en casa la comida que uno mismo ha cocinado.

            Cocinar no sirve solo para aprender a alimentarse por sí mismo, sino también para reforzar los lazos de amor con quienes te rodean. Servir una nutritiva sopa caliente, hecha por ti, a tus seres queridos siempre será un bien recibido gesto de amor. Y cuando necesites sorprender o conquistar a alguien, en lugar de comprarle flores o hacer algo cursi, siempre será más divertido tomar un buen recetario y ponerte a experimentar con los vegetales y las especias.

            Cocinar ha sido visto durante demasiado tiempo como algo relacionado sólo al ámbito femenino. Sin embargo, ya podemos ver que los grandes chefs del mundo son hombres. Esos hombres que desafiaron el estereotipo de que la cocina es sólo para las mujeres, fueron un día niños con una curiosidad innata por aprender a cocinar. Tal es el caso del protagonista de nuestra historia: Mauricio, un niño de 13 años al que le encanta cocinar.

            En este libro recetas de la cocina italiana y ecuatoriana, pues Mauricio tiene abuelas de ambas nacionalidades. Y son ellas las que enseñan las recetas secretas al pequeño chef.

            Aprender a cocinar es algo que estimulará tu creatividad, te volverá más recursivo y  más consciente de lo que te llevas a la boca. Además, te permitirá conectarte, a través de los sabores, con tu propia cultura y con otras culturas que, en el futuro, podrás conocer.

La autora

 

 

Introducción al libro “Vivir para Contar”


VIVIR PARA CONTAR es un libro que motivará a los jóvenes lectores a volverse observadores de su realidad para luego poder contar historias apasionantes, inspiradoras y totalmente reales. Escrito por una cronista con veinte años de experiencia, su intención es que las nuevas generaciones se acerquen con ética y honestidad a los mundos que les interesan y apasionan.

SERIE LEER ES MÁS

Con actividades de expresión escrita.

Lectura recomendada para jóvenes a partir de 15 años.

EDITADO POR ACADEMIA EDITORES

VPC PORTADA

El guardián de Jaboncillo


En memoria de nuestros abuelos,

la gente sabia que cuidó de la tierra

y guardó el conocimiento antiguo del Buen Vivir

para que ahora, nosotros, podamos recuperarlo.

 

EL GUARDIÁN DE JABONCILLO cuenta la historia de Miguel, quien desde los ochos años de edad es capaz de comunicarse con sus ancestros, los cuales pertenecieron a la estirpe de los manteños. Ellos le indican que el cerro Jaboncillo (Manabí) esconde las ruinas de una antigua civilización. Para protegerla, Miguel tendrá que enfrentarse a su familia, a la sociedad y a las poderosas empresas depredadoras de la naturaleza.

Esta novela es una historia ficcionada del caso real de Miguel Rodríguez Tejena, conocido hoy por todos como “el guardián de Jaboncillo”.

EL GUARDIÁN DE JABONCILLO – NOVELA CORTA (102 páginas)

Escrito por Marcela Noriega – Ilustrado por Galo Lapo

 

PRESENTACIÓN

Lo que más me gusta de ser periodista es poder contar historias mágicas, que rayan en increíble, pero que son completamente reales. Esta es una de esas historias, y ocurre en Manabí, una provincia llena de magia y de tesoros escondidos.

mapa

El protagonista se llama Miguel y es un niño que posee una sensibilidad para los fenómenos extrasensoriales, tanto, que puede escuchar voces y percibir formas que no pertenecen a este mundo. Miguel es capaz de comunicarse con espíritus del más allá, a quienes llama “abuelos” y que pertenecieron a la estirpe de los manteños, una civilización muy avanzada que existió hace más de mil años.

A través de sueños y visiones, los abuelos de Miguel le revelaron que, sepultada bajo el cerro Jaboncillo, muy cerca de Portoviejo, existió una ciudad prehispánica en la que se desarrolló una cultura de gente sabia que vivía en armonía con la naturaleza y tenía un avanzado sistema de organización social. Siguiendo la guía de sus abuelos, Miguel encontró cientos de objetos ceremoniales, vasijas de cerámica, estructuras en piedra, monumentos piramidales y muchísimos huesos de quienes poblaron la ciudad.

Miguel dedicó su vida a intentar preservar este patrimonio, que ha sido constantemente destruido por la avaricia y la ignorancia de quienes ven en la tierra un recurso para explotar, y no un ser vivo para cuidar y del cual alimentarse.

Picoazá está rodeada de cerros de los cuales se extrae piedra. Todos sus habitantes han observado, perplejos, el destrozo que hacen las maquinarias de las grandes corporaciones canteras que operan en la zona de Cancebí.

Guardián ilustración

Pero no hay nada que un niño soñador no pueda conseguir. Así que, con toda esta evidencia, Miguel movió cielo y tierra y llegó hasta el presidente de la República, quien fue a visitar el lugar y se convenció de la historia de Miguel; tanto así que destinó varios millones de dólares para que un grupo de los mejores arqueólogos fueran a Jaboncillo a investigar qué había debajo del cerro. Para que el presidente y los arqueólogos pudieran llegar al cerro, Miguel, con un grupo de compañeros, tuvieron que habilitar un camino. Con sus propias manos, usando solo pico y pala, abrieron kilómetros transitables.

Los arqueólogos descubrieron, maravillados, que la ciudad perdida bajo el cerro era diez veces más grande que Machu Picchu. Dijeron que esta ciudad, probablemente, habría sido la capital ceremonial de todo el Tahuantinsuyo, una ciudad sagrada en la que se reunían altos sacerdotes o chamanes.

Sin proponérselo, Miguel se convirtió en el guardián de este hallazgo arqueológico y se convirtió en el “Guardián de Jaboncillo”.

En 2011 publiqué una crónica en la revista “Diners” con ese título, contando la historia de Miguel. Esta crónica también puede leerse en mi libro “Historias que Contar”, o en el blog del mismo nombre en WordPress. Las introducciones que aparecen en cursiva antes del inicio de cada capítulo, son partes textuales de aquella crónica.

Me he tomado la libertad de ficcionar partes de la historia, con el fin de adaptarla a los lectores más jóvenes. Mi intención es que puedan ver en Miguel a un luchador, a alguien que nos demuestra que todo es posible cuando realmente nos proponemos algo.

Miguel era un niño de ocho años cuando empezó a seguir su intuición, la cual le decía que el cerro escondía algo grande. Una vez hecho el hallazgo, a Miguel no le importó tener en contra a su propia familia, ni a la sociedad, ni a poderosos enemigos, sino que se empecinó en que su hallazgo saliera a la luz, y lo logró.

El mensaje de la historia de Miguel es ese: si tú no te traicionas a ti mismo, llegarás muy lejos. No importa el tiempo que te tome conseguir lo que te propones, simplemente sé constante y da un paso adelante.

Si los más pequeños se enteran de que existieron civilizaciones antes que la nuestra, quizá menos “tecnológicas” pero más evolucionadas mental y espiritualmente, ellos logren ver una luz en el futuro colectivo de esta sociedad. El conocimiento antiguo está ahí, probablemente debajo de las piedras; solo hay que saber buscar, y ser valiente.

La autora

Cinco libros de Literatura Juvenil


SERIE 5 LIBROS

Escribí estos libros en 2017, por pedido de la editorial Academia Editores, mientras vivía en Yamburara Alto, zona de montaña en Vilcabamba, provincia de Loja.

La soledad, el silencio, la paz que se respira en la montaña me permitió acceder a un caudal de imaginación, creatividad, recursos literarios que guardaba. Y aunque mi estilo de escritura ha sido transformado por mi propio proceso vital y por el público al que van dirigidos los libros, continúa fluyendo una misma narrativa en la que predomina la introspección, la auto-indagación, y la sorpresa por el otro.

Cada historia en estos cinco libros es una parte de mi vida, o de lo que me rodea.

Y puedo decir con el corazón que estos libros no son simples objetos de entretenimiento para chicos, sino que transmiten poderosos mensajes a la consciencia de las personas.

Estos libros ilustrados introducen en la mente mensajes de amor incondicional, sexualidad responsable, respeto a las diferencias, amor a los animales, alimentación saludable, triunfo sobre las enfermedades, valor, solidaridad, empatía. Es decir, difunden los valores esenciales del ser humano. Todos los libros tienen la misma intención: de ayudar a construir un vínculo sano, una relación armónica con el otro y el planeta.

Esperamos que también encuentres relevantes también estos mensajes, y que disfrutes de la lectura. Encontrarás todos los géneros: novela, cuentos, poemas, cartas y crónicas periodísticas.

ABANICO 5 LIBROS

MAMÁ ¡ESTOY EMBARAZADA! Cuenta la historia de dos estudiantes del mismo colegio que están embarazadas, hecho que revolucionará sus vidas, las de sus familias y será una valiosa enseñanza para otros estudiantes de su centro.

La novela busca hacer reflexionar, no solo a los jóvenes respecto a que el sexo no es un juego, sino también apoyar en el diálogo sobre este tema a los padres y docentes que tienen dificultades para abordarlo con naturalidad.

Con Ilustraciones de Mauro Sbarbaro  https://msbarbaro9.wixsite.com/sbarbaro/

 

 

VIVIR PARA CONTAR. Descubre al cronista que hay en ti

Es un libro que motivará a los jóvenes lectores a volverse observadores de su realidad para luego poder contar historias apasionantes, inspiradoras y totalmente reales. Escrito por una cronista con veinte años de experiencia, su intención es que las nuevas generaciones se acerquen con ética y honestidad a los mundos que les interesan y apasionan.

 

EL GUARDIÁN DE JABONCILLO cuenta la historia de Miguel, quien desde los ochos años de edad es capaz de comunicarse con sus ancestros, los cuales pertenecieron a la estirpe de los manteños. Ellos le indican que el cerro Jaboncillo (Manabí) esconde las ruinas de una antigua civilización. Para protegerla, Miguel tendrá que enfrentarse a su familia, a la sociedad y a las poderosas empresas depredadoras de la naturaleza.

Ilustrado por Galo Lapo (artista plástico graduado en la Universidad Nacional de Loja, donde se especializó en artes plásticas y en la interpretación de leyendas tradicionales).

 

LAS RECETAS DE LAS ABUELAS trata sobre Martha, quien no entiende cómo es posible que su nieto Mauricio, de 14 años, prefiera cocinar antes que jugar fútbol o videojuegos. Rubén, el abuelo, no soporta verlo con un delantal puesto, pero a Mauricio ¡le encanta cocinar!

Cuando un día Martha enferma, debido a sus malos hábitos alimenticios, se desencadena el cambio que llevará a los abuelos a comprender cómo es alimentarse y vivir saludablemente.

Ilustrado por Mauro Sbarbaro y Galo Lapo

 

BICHOS RAROS es un conjunto de historias que nos hablan de lo natural que es ser diferente, o de lo normal que es (o debería ser) hacer algo que los demás no esperan, pues todos somos un poco “raros” y es normal sentirse así. Pero ¿qué es ser “raro” en realidad? ¡Difícil cuestión, aunque tal vez los personajes de este libro nos ayuden a entender simplemente que animales y personas, todos bichos somos.

Escrito por: Marcela Noriega y Damián Pavón (Buenos Aires, 1988) Viajero que se dedica a ir por el mundo para conocer nuevas culturas e historias.

Ilustraciones de Vicente Gallart y Mauro Sbarbaro

Vicente Gallart (Barcelona, 1970) dibujante e lustrador ecléctico que reúne influencias desde el cómic underground norteamericano al surrealismo.

 

Disponibles en librerías a partir de abril. Sólo ECUADOR.

Hacemos envíos a todo el país, desde Guayaquil. Comunícate al whatsapp 096 0992575.