Eike Koenig, guró del diseño


Como un caracol, Eike Koenig lleva su obra –que es su vida- a cuestas, en una pequeña laptop. Todo lo que es está ahí, dice cuando se presenta ante un auditorio lleno de chicos que lo admiran. Pero hablando con él uno se da cuenta de que no es tan cierto, hay mucho más fuera de esa computadora, cosas que los diseños de Koenig no cuentan.

Lo primero que hay que decir es que HORT es uno de los estudios de diseño más reputados en Europa y el mundo. Lo prueban sus trabajos para Nike, Microsoft, Volkswagen, ESPN, New York Times, IBM, Playboy, Wallpaper, MTV, muchas otras marcas globales y cientos de bandas de la industria musical. Lo segundo es que el alemán Eike Koenig es su mentor y fundador.

Lo tercero, cuarto o quinto lo dice el propio Koenig, quien vino a Ecuador invitado por Muca, Ciclos Creativos del Ecuador, y estuvo dando talleres y charlas en Quito y Guayaquil. “Nací en Frankfurt, Alemania. Estudié en una muy conocida escuela de diseño gráfico, pero no le caía bien a los profesores. Me fui a hacer unas pasantías en una agencia de publicidad en Suiza, me enamoré de una chica, y dejé la escuela, nunca obtuve mi título”.

Poco tiempo después de estar trabajando en Suiza, se dio cuenta de que la publicidad no era lo suyo. “La publicidad es mentir un poco todos los días, y yo no quería vivir de mentir”. Así que se pasó al diseño de la industria musical –empezó como director artístico de una discográfica- y entró en las aguas del diseño gráfico.

Eike siempre trata de explicarle a su madre qué es el diseño gráfico, pero no lo consigue. Ella piensa que él es un artista. Él le dice que no. Que no es artista ni publicista ni ilustrador. Pero ella nunca lo entiende. La historia sigue: después de un año en aquella discográfica, otra le ofreció trabajo. Entonces, tomó la decisión de no diseñar para una sola empresa, sino hacerlo para muchas. Abrió su propio estudio en 1994. Ganó libertad y le empezaron a llover los contratos: por aquella época diseñó más de 400 etiquetas de sellos discográficos. “Había muchísimo dinero, era el paraíso para el diseño gráfico. Pensé que podría realizar ese trabajo por el resto de mis días. Pero me aburrí”.

Un día recibió un mail de Los Ángeles donde le preguntaban si quería hacer una campaña para ESPN, el canal de Deportes de Walt Disney. Pensó que era broma. ¿Cómo es que un sello mundial le pide diseños a un pequeño estudio en Frankfurt? Pero era verdad. Ese fue su primer contrato internacional. Tuvo que cambiar sus husos horarios para cumplir: trabajaba por las noches y dormía por las mañanas.

Después vino Nike, que le regateó el precio. Él se hizo el duro, les dijo que no, que él valía tanto. Y ellos, al final, cedieron a pagarle lo que él pedía. “Nunca pidas menos de lo que vales”, dice Koenig.

Con Nike no solo ganó dinero, sino que se dio el lujo de no poner los tenis en el diseño que les hizo. Ellos reclamaron. ¿Cómo en una publicidad de Nike no habrá tenis? Él les dijo: no está en el contrato que deban ir. Este es el diseño. Y punto. Ellos, una vez más lo aceptaron. “Uno no tiene que hacer todo lo que los demás quieren”, remata Koenig.

El alemán –tímido, petizo, de ojos vivos y sonrisa bonachona- trabajó duro esos años. Se exigía demasiado, tanto que descuidó su vida personal y se deprimió. Pero de esa crisis surgió una buena idea: conformar un grupo de diseñadores que lo ayudaran. En la actualidad HORT está integrado por diez profesionales provenientes de varios sitios: Australia, Hawai, Suiza, Suecia, Alemania. “Ya no tengo miedo de despertar un día y no tener ideas”.

Para los diseñadores, trabajar en HORT puede ser lo mejor del mundo. Koenig dice que en el estudio “todos son individuos”. “No quiero que piensen como yo, no quiero que diseñen como yo. No quiero clones. Apoyo a las personas que tienen carácter. Aquí no hay dead lines. Todos pueden comenzar a trabajar y terminar cuando quieran. Pueden fallar, pueden equivocarse, pueden volverse locos, pueden hacerlo bien o hacerlo mal, lo que sea. Lo único que les pido es que me sorprendan”. Koenig es el apagafuegos cuando algo sale mal. Pero esto no ha ocurrido muchas veces, y la prueba es que los diseños de HORT han dado la vuelta al mundo y están recogidos en múltiples libros.

HORT es una palabra que hace referencia al lugar de distracción al que van los niños luego de la escuela. Por eso el lema del estudio es we play seriously (nosotros jugamos en serio) y su sede actual está Berlín. Trabajan en una casa grande, abierta, donde no hay puertas, porque “las puertas son trabas”.

Un día una enorme tabacalera llamó a Koenig para ofrecerle un trabajo. “Había mucho dinero, era una gran oportunidad. Pero días después de pensar en el tema dijo que no. En ese momento yo estaba fumando”. La razón que le dio a la empresa era que si él diseñaba una cajetilla de cigarrillos, a un chico podría gustarle e iba a querer fumar. “Quise mantener limpio mi karma y decidí dejarlo”. A la lista de los no se sumaron las bebidas alcohólicas, los políticos y los grupos religiosos.

Para Koenig las cualidades fundamentales de un buen diseñador son la pasión, el coraje, la valentía y el talento. HORT recibe entre 30 y 40 solicitudes semanales de gente de todo el mundo que quiere trabajar para ellos.

En los diarios y revistas los diseñadores gráficos están sometidos a una mecánica de máquina. Tienen cierres, horarios, controles. ¿Cómo se puede diseñar así?

Eso es mucho más difícil que lo que nosotros hacemos, porque nosotros organizamos nuestro propios horarios y programas, junto con el cliente. Y si tienes estos plazos de producción, como los que hay en revistas o periódicos, tienes que organizar todo el proceso de diseño como parte de un proceso mayor. Pienso que uno puede tener cierto tipo de libertad, la creatividad puede tener lugar, pero es difícil.

Pero un diseñador gráfico para poderse desarrollar como tal realmente necesita libertad

No puede trabajar para una empresa como si fuera una secretaria

Sí, ese es mi pensamiento. Son mis palabras. Pero los diseñadores sí pueden aprender de lo que nosotros hacemos en la parte de organización, de la estructuración, pero no de la creatividad. Pienso que la creatividad necesita un espacio para los sentimientos. Y en un programa así, con horarios, uno no puede equivocarse.

Entonces, además de la pasión y el talento que el diseñador necesita también tiene que tener una mente organizada para, en algún momento, poner un estudio propio. ¿Es la única forma de triunfar?
Sí, sí. Ya lo has dicho, ni siquiera tengo que responderte (se ríe).

Esas son malas noticias para la mayoría de diseñadores

Sí. Es que no hay muchas personalidades que puedan emplearse por sí solas. Porque no solo es la creatividad, sino también la parte organizacional, o sea el poder vender tu trabajo. Y luchar por todas estas cosas. Tienes que vivir esta vida de empresario que la mayoría de los creativos no saben cómo es. El noventa por ciento de las personas trabaja en una compañía que tiene una estructura cotidiana.

Y hablando de venderse ¿cuánto cuesta su trabajo? Por ejemplo, a Nike ¿cuánto le cobra?

(se ríe). No te puedo decir los precios. Pero es costoso. Y pienso que todos los diseñadores tienen que encontrar cuál es su precio. Uno no debe venderse barato. Y eso es muy difícil de determinar.

Es mucho más difícil en este tipo de profesiones que algunos relacionan con el arte. ¿Cómo sabe un diseñador cuál es su precio?

Bueno, primero hay que determinar cuánto necesitas para vivir y cuánto tienes que trabajar para ganarte la vida, así que tu precio no puede ser menor que eso. Ese sería el mínimo, y a partir de ahí tienes que agregar. Para mí, después de dieciséis años de actividad profesional y de tener un nombre, los honorarios son mucho más altos de alguien que recién empieza. No quiero ganar lo mismo que ganaba cuando tenía 23.

¿Cómo alimenta su talento, cómo estimula su cabeza con ideas?

Primero estoy interesado en muchísimas cosas y puedo encontrar el interés en las cosas más simples

¿Por ejemplo?

Como este papel de chocolate (agarra un envoltorio), pienso qué puedo hacer con eso…

Ah! eso es pensar como un niño

Sí. Por ejemplo, esta botella (agarra una botella de vidrio) puede ser un cohete y yo puedo volar a la luna, y no estar más en Ecuador, pero la llevo conmigo. Así que puedo inspirarme en tantas cosas, también es pasión por las cosas vivientes. Esa es una parte mía. Pero las personas que más me influyen son las que me rodean, mi esposa y las personas de mi trabajo. Ellos me inspiran

La mayoría de personas necesitamos de alguna droga para imaginar que una botella es un cohete

(se ríe). Tal vez yo sea como Obelix –personaje de ficción francés que posee una fuerza sobrehumana porque de pequeño cayó en la marmita en que se preparaba la poción mágica-. Quizá cuando yo era niño me caí en un recipiente que contenía algo.

¿Tiene en su mente la cuenta de cuántas piezas de diseño ha hecho?

No. Yo no cuento. Ya se me han olvidado muchas cosas que hice. Es mejor olvidar, dejarlo. En mi vida estoy ahora en un punto donde ya no tengo que diseñar más, porque ya diseñé bastante, no lo necesito para estar feliz. Para mí es más importante entregar conocimiento a las personas y ayudarlos a crecer. Eso es más importante que diseñar.

¿Ya no va a diseñar?

Sí, sí diseño, pero lo hago por diversión, no porque lo necesite.

¿Y hace trabajos propios, para su propia felicidad?

Eso es lo próximo importante en mi vida: el balance, el equilibrio. Eso es lo más difícil: equilibrar tu vida privada con la empresarial. Muchas personas me buscan, yo diseño, trabajo, viajo, así que el equilibrio es difícil.

Claro, porque ha realizado muchas cosas por pedido de otros, pero ¿qué le queda a usted?

Esa es la pregunta. Es lo próximo que quiero: colocarme en el centro de mi vida.

Más del trabajo de HORT en http://www.hort.org.uk/

(Agradecimiento a Orestes Martínez, traductor)

Texto publicado en la revista Mundo Diners 2010

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