Los pájaros


CUENTOS DESDE EL VALLE SAGRADO

 

¿Viste cuántos sonidos en uno?

Un solo pájaro hace todo eso.

Poco a poco los pájaros fueron viendo que no somos de temer, que pueden hacer sus nidos encima de nuestras cabezas, si así lo quieren. Amamos a los pájaros, y llegan en todos los colores y formas. Los colibríes se acercan todos los días para avisarnos que nuestros seres queridos están bien. Los pájaros azules llegan para comerse los nísperos. Los pájaros café con blanco suelen caminar por el suelo alfombrado de hojas húmedas en búsqueda de bichitos. Todos convivimos en armonía. Los pájaros libres son bellos, y no existe armonía sin belleza.

El día que llegamos a la Casa de las Guadúas nos recibieron con un conciertos cientos de pájaros que llegaron de todas las direcciones. Hermosos pájaros totalmente negros, de esos que llaman tilingos y que parecen ser primos de los garrapateros de Guayaquil. Se diferencian unos de otros, porque los garrapateros siempre los verás en el suelo picoteando algún bichito. En cambio, los tilingos siempre están en las copas de los árboles, pues se alimentan de sus frutos. Les gustan sobretodo los aguacates.

Con los tilingos parecíamos amigos de toda la vida y fuimos felices al ver que su favorito era el árbol de aguacate que está justo frente a la Casa de las Guadúas. Eso fue maravilloso. Y digo fue porque ya no podría asegurar del todo que ése árbol de aguacate siga siendo su preferido.

Últimamente, los pájaros tilingos se reparten entre los tres árboles de aguacate haciendo un triángulo sobre la casa. Está el árbol de aguacate que queda atrás de la casa, y que sobresale del resto por lo alto que es. Alrededor de este árbol hay dos naranjos y una mata de guayusa. También está el árbol de aguacate que queda al lado izquierdo de la casa, en la parte frontal. Siempre abrazo a este árbol, porque me queda cerca y está en terreno plano, no como el otro. Estos dos árboles nos han dado muchos aguacates en estos meses. Teníamos tantos que regalábamos a las personas que pasaban. Los aguacates caían de lo alto día y noche. En el día, los pájaros los echaban árbol abajo. En las noches, a veces, nos hacía saltar el ruido del aguacate golpeando con la tierra. Nunca vimos aguacates tan grandes. El tercer árbol de aguacate es que el queda frente a la casa. A ése los pájaros tilingos van en menor cantidad.

Ahora los pájaros tilingos se reparten entre los tres árboles de aguacate. Prácticamente viven encima nuestro. Esto, a pesar de que ya no quedan muchos aguacates en los árboles.

Pero esta mañana quien nos sorprendió fue el pájaro amarillo con negro, quien hace unos sonidos increíbles, en diferentes tonos muy altos. Lo habíamos visto por aquí y por allá, pero a lo lejos. Cuando fui al baño, antes de las doce del mediodía, escuché un ruido proveniente de las palmeras encima del baño. Era el pájaro amarillo con negro y como sabía que Mauro querría verlo fui, en puntillas, a avisarle. Él estaba haciendo un pasta (pennette rigate integrale) con una salsa pomarola. La pasta llevaba también arverjitas y zanahoria, unas hojas de laurel, aceite de oliva, ajo y sal. Al mismo tiempo hacía un jugo de tomate de árbol. Mauro es experto en hacer varias cosas al mismo tiempo.

¿Quieres venir a ver el pájaro amarillo con negro?

Con la lentitud de un maestro zen, él dejó de mover la salsa con el cucharón de palo, y vino conmigo. El pájaro amarillo con negro estaba encima de la hoja de palma, que es verde. Tan verde como puede ser el verde. Lo picoteaba, pero no lograba sacar nada de él. Al parecer estaba haciendo su nido en algún lugar cercano y necesitaba materiales. Enseguida se fue.

Más tarde, estábamos tomando el jugo de tomate de árbol en la parte de afuera, sentados en el suelo. Mauro puso una mesa bajita al estilo japonés para que vaya de acuerdo con el jardín japonés sobre el que crecen majestuosas las cañas guadúas en la parte delantera de la casa. Sentados en el suelo sobre mantas y tapetes, así comemos por el día. En las noches entramos porque afuera hace frío, y también porque en épocas de lluvia, como ésta, suelen venir los enormes escarabajos. Son inofensivos, pero si uno se te prende es difícil sacarlo. Tienen en sus patas una especie de púas diminutas. Lo más probable es que tú te lleves un gran susto, y le hagas daño intentando quitártelo de encima.

A ellos les atrae la luz, por eso preferimos apagar las luces y entrar por las noches. Comemos en la mesa de madera de pino, que es bastante grande. En ella, además de los platos de comida, nos caben computadoras, impresora, parlantes pequeños y grandes, celulares y algunos libros. Suelen también estar sobre estas mesa mis pulseras, aretes, moños, y la grapadora, filtros de tabaco, anotaciones en papeles sueltos de Mauro. Además, nunca faltan los sahumerios. Ahora mismo encima de la mesa hay dos pocillos con palo santo, copal blanco de la India y un sahumerio hecho por nosotros con las hojas de la lavanda.

Estábamos tomando el jugo de tomate de árbol cuando en eso vemos al pájaro amarillo con negro a unos dos metros intentando rasgar una palmera más pequeña, y haciendo unos sonidos como si estuviera hablando con otro pájaro.

Entonces no solo hacen sonidos cuando están hablando, también hablan solos. Más o menos son como nosotros.

De pronto, vino volando la que Mauro dijo era su compañera. Era exactamente el mismo diseño, aunque un poco más pequeña. Sus tonos amarillos radiantes y el negro impecable, sus plumas como de algodón muy suave. Se quedó mirándonos y dando la vuelta, analizando la situación hasta que empezó a ayudarlo a encontrar alguna rama lo suficientemente resistente, pero también lo suficientemente ligera.

Entonces pensé que ellos, al igual que nosotros, están preparando un nido, buscando materiales para construir un hogar.

Ah. Él no estaba hablando solo. Él la estaba llamando, y ella vino a ayudar.

Los hombres no lo pueden hacer todo solos, ni las mujeres lo pueden hacer todo solas. Nos necesitamos los unos a los otros, tenemos que hacer un equipo, estar del mismo lado, ser fieles, ser compañeros, ser aliados, como las parejas de pájaros.

¿Viste cuántos sonidos en uno?

Un solo pájaro hace todo eso.

Él hace ese sonido para ella, es un sonido que sólo ella conoce. Es la llamada del amor. Donde sea que ella se encuentre, escuchará ese sonido y sabrá exactamente dónde está él.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s