Querido caminante:


 

CAMINANTE Y FARO

No hay mayor cobardía que nunca intentar lo que realmente se desea. Quedarse impávido a un costado del camino no tiene perdón. Es como haber encarnado en vano, como haber venido a la Tierra para perder el tiempo. ¿Para qué quieres el cuerpo y el tiempo si no lo usas? La libertad no tiene sentido si no le das una utilidad. No es libre quien permanece inerte. Quedarse inmóvil va contra la naturaleza, y es como ya haberse muerto.

¿Acaso viniste a repetir la historia de tus padres? Una historia de miedo, de odios, de estrechez mental, de enfermedad y de vacío. Debes hacer un mejor trabajo, debes poder hacer tu vida, alejándote de los gusanos que quieren morder tu carne.

No importa si el camino está lleno de piedras, espinas o si está a oscuras. Ése es tu camino. Debes levantarte y avanzar. No hay lugar para los débiles en el corazón del viajero que sigue su ruta. No puede detenerse más a esperar a los inválidos, a los rezagados, a los sufrientes, a los quejumbrosos. Será en vano la espera de quienes eligen la pasividad. No hay nada que esperar. No hay ninguna esperanza para quienes no se mueven. Nada aparecerá delante de los temerosos, de quienes están quietos en sus casas, en la supuesta comodidad de su estupidez y su vagancia mental.

El camino no está despejado, pero está abierto. Toma un palo y conviértelo en báculo. Usa el poder interior que te fue dado para salir del pozo hondo de la auto-compasión, de la lástima y del auto-asco. No hay más remedio que despojarse del viejo ser, el que fuiste, el que ya a nadie le importa. No tienes amigos, no tienes parientes, no tienes amantes. Estás solo. Y así es como debes estar: sin pesos, sin cargas, sin apegos inútiles. Realmente estar solo es la mejor noticia que puedes darte a ti mismo.

Haz tu mochila, deja todo lo que no necesitas. Respira profundo y empieza a caminar. No lo pienses, porque si lo piensas no lo haces. Simplemente siéntelo: levántate y haz tu parte. Nadie puede hacer esto por ti. Esta es la única vida que tienes, y está en tus manos hacer que valga la pena.

Ahora no los ves, pero el camino, los puentes y los recursos que necesitas irán apareciendo en la medida en que te muevas. También irán apareciendo, de la nada, los demás caminantes, hermanos/amantes que pronto conocerás. No los busques, solo permanece alerta, porque ellos te encontrarán.

Hay gente que te está buscando. Ahora es cuando empezamos a darnos cuenta de que los verdaderos amigos y la real familia no es la que habíamos pensado. La familia que nos dieron es la familia karmática, ellos estuvieron para ayudarnos a evolucionar, poniéndonos todas las trabas y tropiezos que pudieron. No son culpables, simplemente hacían su papel. Gracias a ellos aprendimos lo que no queremos ser, nos enseñaron a liberarnos de lo que no somos, de las ideas obsoletas que no necesitamos llevar más a cuestas.

Pero ahora empieza un nuevo camino con otros compañeros, con personas que resuenan con nosotros en armonía y paz. Atrévete a dejar la casa de tu niñez, en la que viviste limitado y presionado, y sal al sol en busca de tu verdadero hogar.

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