Somos los soñadores del mundo nuevo


soñador

Soñamos en el vacío que nos contiene. Soñamos que somos lo que fuimos. Soñamos dormidos y despiertos. No hay realidad fuera de este sueño colectivo, nos decían.

No hay verdad más allá de la racionalidad, nos hicieron creer. No hay nada después de la muerte. No hay remedio, no te creas especial. Todos estamos aquí para nacer, crecer, reproducirnos y morir. La muerte es el fin, pero antes vienen las enfermedades, los sufrimientos. La vida es dura, nos adoctrinaron.

Nos pusieron a dudar de todo, sobre todo de nosotros mismos. Nos hicieron sentir que no podíamos ser dignos del amor. Nos hicieron creer que la paz no era posible, sin antes morir en la guerra. Nos durmieron, nos manipularon, controlaron nuestros sueños desde adentro de nosotros mismos, desde nuestra propia mente. Convirtieron nuestros sueños infantiles en pesadillas. Se ensañaron haciéndonos sentir odio, impotencia, culpa, tristeza, angustia, estrés. Nos pusieron a competir unos contra otros.

Usaron nuestras emociones para enfrentarnos y drogarnos hasta que generamos tanto odio, rivalidad y miedo que nos consumimos a nosotros mismos y destruimos nuestro hábitat. Morimos en el sueño y matamos a nuestra tierra. Algunos se volvieron máquinas. Los muertos y las máquinas no sueñan, viven en la separación eterna. Duermen en la pesadilla del no existir.

Cuando todo se derrumbó, nos dejaron solos, cercados por lobos hambrientos que ellos dejaron como custodios de su destrucción. Ellos fueron nuestros dioses de barro, nuestras creencias más arraigadas. A ellos adoramos, a ellos servimos. Creíamos que si seguíamos sus mandamientos nos liberarían de la esclavitud que ellos mismos crearon. Fuimos sus esclavos, fuimos sus prisioneros en cárceles invisibles, cárceles de ansiedad.

Un día, un ángel llegó para despertarnos con un rayo del nuevo Sol. Abrimos los ojos, y desde que lo hicimos empezamos a soñar despiertos. Porque, en esencia, somos soñadores, y es así como creamos la realidad. El ángel nos tomó de la mano, y salimos de la pesadilla circular y colectiva.

Empezamos a caminar por una tierra de rosas tiernas que nunca antes vimos. Ahora, soñamos que pisamos suelos vivos y nos bañamos en ríos de salud y juventud. Ahora, soñamos cascadas, selvas, ríos, sonrisas, niños, amaneceres, colibríes, ballenas, perdón, amor, sanación. Una nueva vida se hace posible en el nuevo sueño. Ahora somos los soñadores de ojos abiertos, y soñamos un mundo nuevo. En el sueño despierto, vivimos lejos de la carencia y la maldad del antiguo dogma.

Soñamos sin dormir porque estamos vivos, palpitando, sintiéndonos reales en un planeta de durmientes. Ahora, soñamos que somos los ángeles que se aproximan a los que sueñan la pesadilla y, con plumas de aves, también los despertamos.

Soñamos cómo, uno a uno, van despertando, van reviviendo, van resucitando.

despertar

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