Viejos poemas de amor


Me urge correr al inquisidor encuentro con tu barba

Volar en cuatro patas al duelo con tu sonrisa

En el verano ardiente de mis piernas se cuecen los vestigios de tu voz

A lo lejos quedó la linterna que me alumbraba tu escondite

Ahora no veo tus dientes en mi cueva, ardida, quemada

Por los rayos de una luna incrédula

Ya ni la luna cree en el amor

Y yo estoy aquí esperando la nieve que me calienta

Y sintiendo el antojo de llamar a tu caldera

Una vez más, rendirme ante las cadenas de tu vientre

 

 amantes

Todas las hojas se parecen a ti,

En el instante en que se desploman y caen al infinito

Eres el residuo de lo que queda en la galera del caos

El sentido que le puedo poner a mis extremos

Solo sé que no soy yo a quien le dueles

Y que no eres tú a quien niego

Como una perfecta lluvia en mi casi permanente abismo

Caes en gotas de soledad

En mi cementerio de amantes enterrados

Suenas como una voz de compasión

Como un duende claro en mi celda gris

Visítame esta noche en que creo en la libertad

Quiero roer los barrotes que me detienen

En este espacio inerte y vacío

Quiero la aproximación de tus manos heladas

A mi cuerpo que hoy se arrastra por un recuerdo

 

 
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Témpanos de desidia aplastan el deseo

De correr detrás de una sonrisa desnuda

De poseer un cuerpo sin miedo a la burla

De un destino que me ata a las patas de una cama vacía

Soy el plenilunio, la escasa serenidad de la luna sobre el mar

El instante evaporado del silencio de la madrugada

Que merodea en la mente de un extranjero

Mi ansiedad tiene dientes de verdugo

Mi miedo anda en lomo de gacela

Mi angustia le hace guardia a la aventura

Mi carcelero se llama como yo.

 
Soledad

Opacidad y desvelo en esta mañana azul

Me entretengo pensando en el pasado próximo

En las mil cadencias de un sonido agudo

Que se vale de sus entuertos para someterme

A sus delirantes espasmos

Tu música que trina como una armónica en el desierto

Eres la estratagema de la viscosa mentira

El subterfugio de mi misma ingenuidad

Soy un alfil que mueves con tus dedos de artista

Un engañado presente que se mueve al antojo de tu lengua

El más pueril deseo de convertirme en letra debajo de tus manos

En futuro delante de tus ojos.

 


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2 comentarios sobre “Viejos poemas de amor

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