Poemas



I
Fisgoneabas debajo de mis huesos
Como un títere de madera buscando risas
A sabiendas de que mis entrañas te pertenecían

Eras como la bóveda de todos mis augurios
Olisqueabas los entuertos de mis telarañas
que con devoción tejo por las noches

Me revolvías y me quebrabas
con tus muelas de marfil calcinado

Eras como la resaca que enturbia los pies

II
Con una pierna rota y un diente menos,
La espalda agobiada por la interminable sinrazón de estar viva
Ya no oigo canciones hilarantes
Nadie desnuda mi única víscera que late y duerme,
Ninguno hay que perfume el ambiente interno de mi cuerpo,
Soy como una rosa en un pastizal.

III
Mis pechos, caídos por la gravedad del aliento de los días,
Que pasan huesudos, abstemios, irremediables, fálicos,
Te llaman en la madrugada
No te distingo de mis propios fantasmas

IV
Mi voz suena ajena, como la de una diosa arrojada desde un cielo blasfemo.
¿A quién le digo que me pesan los minutos?
¿A quién le importan mis desvaríos uterinos, mis lágrimas sólidas,
La insípida ternura que mis pies arrastran?

¿Dónde quedaron los espejos que hacían ver mi cuerpo feliz?

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